Directrices para la Economía de la Vida (Parte Seis)

           Mensajes de la Casa Universal de Justicia relacionados con la Economía

Introducción
Es una gran bendición tener la seguridad de que la guía Divina siempre está presente para ayudar a la humanidad a encontrar su camino hacia una civilización en constante avance.
Comprender la singularidad de la Casa Universal de Justicia no es fácil y explicarlo es aún más desafiante. ¿Quién está más cualificado que la propia Casa Universal de Justicia?

“The legislation enacted by the Universal House of Justice is different from interpretation. Authoritative interpretation, as uttered by ‘Abdu’lBahá and the Guardian, is a divinely guided statement of what the Word of God means. The divinely inspired legislation of the Universal House of Justice does not attempt to say what the revealed Word means—it states what must be done in cases where the revealed Text or its authoritative interpretation is not explicit. It is, therefore, on quite a different level from the Sacred Text, and the Universal House of Justice is empowered to abrogate or amend its own legislation whenever it judges the conditions make this desirable. Moreover, the attitude to legislation is different in the Bahá’í Faith. The human tendency in past Dispensations has been to want every question answered and to arrive at a binding decision affecting every small detail of belief or practice. The tendency in the Bahá’í Dispensation, from the time of Bahá’u’lláh Himself, has been to clarify the governing principles, to make binding pronouncements on details which are considered essential, but to leave a wide area to the conscience of the individual. The same tendency appears also in administrative matters. The Guardian used to state that the working of National Spiritual Assemblies should be uniform in essentials but that diversity in secondary matters was not only permissible but desirable. For this reason, a number of points are not expressed in the National Bahá’í Constitution (the Declaration of Trust and By-Laws of National Assemblies); these are left to each National Spiritual Assembly to decide for itself”. -Casa Universal de Justicia, 3 de enero de 1982

                                                                   Moderación
“Otro deber sagrado más es el de aferrarse al cordón de la moderación en todas las cosas, no sea que aquellos que han de ser la esencia del desapego y la moderación sean engañados por las trampas de este mundo inferior o pongan sus corazones en sus adornos y desperdicien sus vidas. Si son ricos, deberían hacer de estas donaciones un medio para acercarse al Umbral de Dios, en lugar de estar tan apegados a ellas que olviden las amonestaciones de la Pluma del Altísimo. La Voz de la Verdad ha dicho: “Habiendo alcanzado la etapa de realización y alcanzado su madurez, el hombre necesita riqueza, y la riqueza que adquiere a través de oficios o profesiones es encomiable y digna de elogio a juicio de los hombres de sabiduría”. Si la riqueza y la prosperidad se convierten en medios de servicio en el Umbral de Dios, es sumamente meritorio; de lo contrario sería mejor evitarlos. Buscad el Libro de la Alianza, las Palabras Ocultas y otras Tablas, no sea que la cuerda de vuestra salvación se convierta en una cuerda de aflicción que os lleve a vuestra propia destrucción. Cuán numerosas son esas almas negligentes, particularmente entre vuestros propios compatriotas, que han sido privadas de las bendiciones de la fe y de la verdadera comprensión. Observemos cómo, tan pronto como alcanzaron la riqueza y el estatus recién acumulados, quedaron tan hechizados por ellas que olvidaron las virtudes y las verdaderas perfecciones de la posición del hombre. Se aferraron a su estilo de vida vacío e infructuoso. No tenían nada más que sus hogares, su éxito comercial y sus adornos ornamentales de los que enorgullecerse. He aquí su destino final. Muchos arcos de triunfo quedaron reducidos a ruinas, muchos palacios imperiales se convirtieron en graneros. Muchos días de engaño se convirtieron en noches de desesperación. Grandes tesoros cambiaron de manos y, al final de sus vidas, sólo quedaron lágrimas de pérdida y arrepentimiento. “… todo lo que perece y cambia no es, ni nunca ha sido, digno de atención, excepto en una medida reconocida”. Por lo tanto, el pueblo de Bahá no debe caer presa de la corrupción de los despiadados, sino más bien aferrarse al contentamiento y la moderación. Deben hacer de sus hogares refugios para los creyentes, rediles para sus reuniones y centros para la promulgación de Su Causa y la difusión de Su amor, de modo que las personas de todos los estratos, ya sean altos o bajos, puedan sentirse como en casa y poder confraternizar. en un ambiente de amor y compañerismo”. -Casa Universal de Justicia, 1 de Agosto 1994 (Traducción Provisoria)

                                                          Moralidad y Economía
“¿Acaso la amenaza del terrorismo, de la que él habló, no se cierne ampliamente sobre la escena internacional como para intranquilizar la mente de jóvenes y mayores por igual en todos los rincones del globo? ¿Acaso la sed insaciable y la búsqueda febril de vanidades, riquezas y placeres terrenales no ha arraigado tanto su poder e influjo como para sobrepujar a valores humanos como la felicidad, la fidelidad o el amor? ¿Acaso el debilitamiento de la solidaridad familiar y la actitud irresponsable hacia el matrimonio no han alcanzado tales proporciones que hacen peligrar la existencia de esta unidad fundamental de la sociedad?”. -Casa Universal de Justicia, Ridván 2006
“El Guardián atribuye la mayor parte de la culpa por la decadencia moral de la humanidad a la declinación de la religión como fuerza social. «Si se oscureciera la lámpara de la religión», así llama la atención a las palabras de Bahá’u’lláh, «sobrevendría el caos y la confusión, y las luces de la imparcialidad, y de la justicia, de la tranquilidad y la paz cesarían de brillar». Los decenios que siguieron a la redacción de sus cartas no sólo han presenciado un deterioro progresivo en la capacidad de influjo moral de la religión, sino también en la traición sufrida por las masas debido a la conducta indigna de las instituciones religiosas. Los intentos de reanimarla sólo han dado pie a un fanatismo que, si no se ataja, podría destruir los cimientos en las relaciones civilizadas entre la población”. -Casa Universal de Justicia, Ridván 2006
“Viven ustedes en una sociedad presa de una decadencia moral de enormes proporciones. Este hecho, sin embargo, no debería suponerles sorpresa alguna, puesto que se trata de una consecuencia inevitable de la impiedad imperante, cuyos síntomas y repercusiones ya fueron descritos detalladamente por Shoghi Effendi en varias de sus misivas dirigidas a los creyentes occidentales. Es inevitable que la comunidad bahá’í estadounidense se vea afectada hasta cierto punto por esta situación. La influencia corrosiva que ejerce una secularización rampante y abusiva está afectando al estilo de administración de la Fe en su país y amenaza con minar su eficacia.

La agresividad y competencia que animan a una cultura predominantemente capitalista; el partidismo que es inherente a un sistema acérrimamente democrático; la falta de confianza en las instituciones públicas y el acusado escepticismo de las gentes hacia las autoridades reconocidas, sentimientos cuyos orígenes se remontan a la génesis misma de la sociedad americana; el cínico rechazo de los principios moderadores y reglas que presiden las relaciones civilizadas, producto de un excesivo liberalismo y de sus consecuencias inmorales; todas estas manifestaciones indeseables informan hábitos muy arraigados de la vida americana que de manera imperceptible al principio, pero mucho más patente a largo plazo, han ejercido un dominio demasiado grande sobre los modos de administrar la comunidad bahá’í y sobre la conducta manifestada por varios sectores de creyentes. Esta malsana influencia debe ser contrarrestada con un esfuerzo deliberado e inmediato (un esfuerzo que a buen seguro ha de empezar por la Asamblea misma). De lo contrario, de seguir hallando acogida, dicha influencia estorbaría gravemente el progreso de su comunidad, muy a pesar de las abundantes posibilidades de conseguir grandes avances. Fue precisamente por esta preocupación en particular por lo que acogimos ansiosamente su petición de reunirse con nosotros”. -Casa Universal de Justicia, 19 de Mayo 1994
“Colateral a estos cambios ha sido el colapso de las instituciones, religiosas y políticas, que tradicionalmente funcionaban como guías para la estabilidad de la sociedad. Incluso los más resilientes parecen estar perdiendo credibilidad al preocuparse por su propio desorden interno. Esto llama la atención sobre el vacío del panorama moral y el sentimiento de inutilidad que trastorna la vida personal. Los comentaristas reflexivos escriben con aprehensión sobre la caída de la cultura y la consiguiente desaparición de los valores, la pérdida de la plenitud de la vida interior, una civilización tecnológica que se enfrenta a una crisis cada vez más grave. Escriben, además, que la especie humana está al final de su sabiduría y es incapaz de controlarse a sí misma, de la necesidad de sabiduría y previsión divinas, y de que la psique humana está muy alejada de reconocer esta necesidad”. -Casa Universal de Justicia, 26 de Noviembre 1992 (Traducción Provisoria)
“La excesiva desigualdad entre ricos y pobres, fuente de grandes sufrimientos, mantiene al mundo en estado de constante inestabilidad, virtualmente al borde de la guerra. Pocas sociedades han encarado de forma efectiva esta situación. La solución exige la aplicación conjunta de enfoques espirituales, morales y prácticos. Hay que observar el problema con una mirada nueva, libre de polémicas económicas e ideológicas, lo cual implica consultar con expertos en una amplia gama de disciplinas y lograr la participación de las gentes que resultarían directamente afectadas por las decisiones que deben tomarse con urgencia. Es un asunto que está ligado no sólo con la necesidad de eliminar los extremos de riqueza y pobreza, sino también con aquellas realidades espirituales cuya comprensión puede producir una nueva actitud universal. El promover tal actitud es ya, en sí mismo, una parte importante de la solución”. -Casa Universal de Justicia, Octubre 1985
“Hay principios espirituales, o lo que algunos llaman valores humanos, con los que es posible encontrar soluciones para todo problema social. Cualquier grupo bienintencionado puede elaborar soluciones prácticas para sus problemas en un sentido general, pero las buenas intenciones y los conocimientos prácticos no suelen ser suficientes. El mérito esencial del principio espiritual consiste no sólo en que presenta una perspectiva acorde con lo que es inherente a la naturaleza humana, sino que también induce a una actitud, una dinámica, una voluntad, una aspiración que facilitan el descubrimiento y la aplicación de medidas prácticas. Los gobernantes y todos los que ostentan alguna autoridad tendrían más éxito en sus esfuerzos por resolver los problemas si primero intentaran identificar los principios en cuestión y luego se guiaran por ellos”. -Casa Universal de Justicia, Octubre 1985
“La decadencia de las restricciones religiosas y morales ha desatado una furia de caos y confusión que ya presenta signos de anarquía universal. Sumida en esta vorágine, la comunidad mundial bahá’í, que persigue con unidad ineludible y fuerza espiritual su misión redentora, sufre inevitablemente la perturbación de la vida económica, social y civil que aflige a sus semejantes en todo el planeta”. -Casa Universal de Justicia, Naw-Rúz 1979 (Traducción Provisoria)

                                                       Recursos Naturales
“Porque el principio de la unidad de la humanidad, tal como lo proclamó Bahá’u’lláh, no exige simplemente la cooperación entre personas y naciones. Requiere una reconceptualización completa de las relaciones que sostienen a la sociedad. La crisis ambiental cada vez más profunda, impulsada por un sistema que tolera el saqueo de los recursos naturales para satisfacer una sed insaciable de más, sugiere cuán completamente inadecuada es la concepción actual de la relación de la humanidad con la naturaleza; el deterioro del ambiente hogareño”. -Casa Universal de Justicia, 2 de Marzo 2013 (Traducción Provisoria)
“La labor docente es de primordial importancia por esta razón: la necesidad más urgente del ser humano es reconocer la Manifestación de Dios y así aprender a colaborar constructivamente. En todo el mundo se están haciendo enormes esfuerzos para mejorar la suerte de la humanidad (o de partes de ella), pero la mayoría de estos esfuerzos se ven frustrados por los conflictos de objetivos, por la corrupción de la moral de quienes participan, por la desconfianza o el miedo. No faltan recursos materiales en el mundo si se utilizan adecuadamente. El problema es la educación de los seres humanos sobre el propósito último y más importante de la vida y sobre cómo unir las diferencias de opinión y puntos de vista en un esfuerzo constructivo unido”. -Casa Universal de Justicia, 3 de Enero 1982 (Traducción Provisoria)

                                               Organizaciones Sin Fines de Lucro
“… A medida que crece una comunidad nacional, las actividades realizadas por sus miembros también aumentan en número y diversidad. Algunas de estas actividades serán iniciadas y administradas por las instituciones bahá’ís. Otros caerán en el ámbito de la iniciativa privada. Cuando una iniciativa tiene la forma de un negocio privado emprendido por un individuo o un grupo, las instituciones de la Fe tienen pocas razones para interferir en sus asuntos diarios. Sólo si surgen dificultades entre los amigos involucrados en tal empresa, si sus actividades podrían dañar el buen nombre de la Fe, o si tergiversan su relación con la Fe, intervendría una Asamblea Espiritual Local o Nacional. Las instituciones bahá’ís, por supuesto, aplauden cualquier esfuerzo de estas empresas privadas para aplicar las Enseñanzas a sus operaciones y utilizar su posición en la sociedad para promover los intereses de la Fe. Las Asambleas Espirituales harían bien en ofrecerles orientación, según lo soliciten o las circunstancias lo requieran, y ayudarlos a desarrollar su potencial para el avance de la Causa.
Sin embargo, las iniciativas privadas de los creyentes no tienen por qué limitarse a empresas comerciales. Las leyes de la mayoría de las sociedades permiten el establecimiento de organizaciones sin fines de lucro que, aunque privadas, están sujetas a regulaciones especiales y disfrutan de ciertos privilegios. Habitualmente, una junta directiva es responsable de todos los asuntos de dicha organización y debe garantizar que sus ingresos se gasten para el propósito estipulado en sus estatutos. Esta junta también supervisa el funcionamiento de los proyectos de la organización y el trabajo de quienes están a cargo de los mismos. Un número cada vez mayor de creyentes en todo el mundo está aprovechando esta posibilidad y creando organizaciones dedicadas a la aplicación de las Enseñanzas de Bahá’u’lláh al análisis y resolución de importantes cuestiones sociales y económicas. La Casa de Justicia observa con gran interés este creciente fenómeno en el mundo bahá’í. Sólo advierte a los amigos que al establecer tales organizaciones deben tener cuidado de no convertirse en una carga para las instituciones o desviar indebidamente las contribuciones de los creyentes de las tareas esenciales y primarias de sostener los Fondos de la Fe y las actividades de las instituciones. Se espera que conduzcan sus asuntos de acuerdo con los principios éticos y morales bahá’ís.
Una pregunta que surge a menudo en relación con las organizaciones privadas dedicadas al desarrollo social y económico es si son “bahá’ís” o no. Una pregunta así no puede responderse con un simple “sí” o “no”. Claramente, el hecho de que tengan sus propias estructuras de gestión los coloca en una categoría diferente de los proyectos y organizaciones administrados por instituciones bahá’ís. En ese sentido no son empresas “bahá’ís”. En otro sentido, en la medida en que sean propiedad de los bahá’ís y estén dirigidos por ellos y se esfuercen por aplicar las Enseñanzas y servir a los propósitos de la Causa, ciertamente pueden ser considerados «bahá’ís». Al referirnos a estas organizaciones, debemos evitar dar la impresión de que participar en sus proyectos no constituye un servicio legítimo a la Causa. De lo contrario, se disuadirá a los creyentes sinceros y devotos de participar en actividades que sean de naturaleza “bahá’í”…”. -Casa Universal de Justicia, 2 de septiembre 1993 (Traducción Provisoria)

                                      La Unidad de la Humanidad como la Solución
“El orden mundial sólo puede fundarse sobre una imperturbable conciencia de la unidad de la humanidad, verdad espiritual que confirman todas las ciencias humanas. La antropología, la fisiología y la psicología reconocen sólo una especie humana, aunque con infinitas variantes en los aspectos biológicos secundarios. Para admitir esta verdad hay que abandonar los prejuicios, toda clase de prejuicios: de raza, clase, color, credo, nación, sexo, grado de civilización material; todo lo que hace que la gente se considere superior a los demás.
La aceptación de la unidad de la humanidad es el requisito previo fundamental para la reorganización y administración del mundo como un solo país: el hogar de la raza humana. La aceptación universal de este principio espiritual es indispensable para tener éxito en cualquier intento de establecer la paz mundial. Por lo tanto, debe proclamarse universalmente, debe enseñarse en las escuelas y afirmarse constantemente en todas las naciones como preparación para el cambio orgánico en la estructura social que esta aceptación implica”. -Casa Universal de Justicia, Octubre 1985